Los aprendizajes que la tormenta Alberto nos dejó

Aprender de la lluvia.

Una efectiva planeación podría evitar daños por tormentas y huracanes.

Texto por: Lorenzo J. De Rosenzweig

La tormenta tropical “Alberto” alivió temporalmente la sed de Monterrey.

 

En algunos sitios recibimos en 72 horas más de 600 milímetros de precipitación. El promedio para el Estado superó sin duda los 300 milímetros pronosticados para esta tormenta. El almacenaje de las presas llegó a más del 70 por ciento de su capacidad total, asegurando el suministro a la Zona Metropolitana de Monterrey por dos o tres años. En ésta, nuestra árida geografía, algunos acuíferos se recuperarán con las lluvias.


México sería un desierto en la porción norte de su territorio de no ser por los huracanes y tormentas tropicales que cada año nos acercan la lluvia desde ambos litorales.


Durante los últimos 50 años, 270 huracanes y tormentas tropicales (170 en el Pacífico y 100 en el Golfo de México y el Caribe) han impactado algún punto de las costas mexicanas. El año 2020 fue el año con mayor actividad en las últimas cinco décadas. Entre 1970 y 2023, el número de huracanes por año se intensificó, es decir, tanto la frecuencia como la magnitud de sus vientos y niveles de precipitación aumentaron considerablemente. Hay consenso en la comunidad científica global que los efectos de cambio climático intensificarán aún más el impacto de los huracanes en el futuro…

Para leer más, visita el texto original que puedes encontrar en El Norte.

👉🏼 El autor es biólogo marino y cofundador del primer Fondo Ambiental Nacional de México y director general de Terra Habitus, una organización privada que promueve iniciativas para una mejor gestión de los recursos hídricos, la regeneración de ecosistemas y el desarrollo sostenible en el norte de México.

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Fotografía por Rob Roggema

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